Unión y armonía

 

Dios no puede dar armonía donde no hay unidad. La unidad trae la armonía. Estar unánime y de acuerdo es algo que es primordial para Dios.

 

Un liderazgo que no le sirve a la gente es un liderazgo que no sirve y que está afuera de la voluntad de Dios.

 

La gracia es la maestra que te instruye, te capacita y te lleva a obedecer la palabra de Dios.

 

La palabra líder está destruyendo a la iglesia.

 

El servicio de Pedro llevaba un solo fin, servirle al pueblo de Dios. Pablo antes de convertirse, su fin como líder era matar al pueblo de Dios, sin embargo, Dios vio su fidelidad, por eso lo transformó.

 

El liderazgo actual cuestiona lo que sus autoridades dicen con el siemple hecho de no obedecer lo que Dios le manda a hacer. Se nota cuando salen a la calle y hacen todo lo contrario a lo que sus autoridades le solicita.

 

El desorden comienza cuando un líder hace lo que le parece y no lo que le mandaron a hacer, porque no hay una sujeción, sino se mueven por lo que ellos han aprendido.

 

Cualquiera puede andar junto para arriba y para abajo, pero no significa que estén unidos y en armonía. Basta que haya que tomar una decisión, o hacer algo para que la desunión se manifieste.

 

No puedes decir que estás unido con Dios y estás desunido con tu hermano. Dios requiere que su pueblo esté unánime. Cuando no hay unidad y armonía en el pueblo de Dios hay opiniones, puntos de vista y decisiones distintas. Pero un pueblo que está unido puede hacer el trabajo del Padre unánime con el mismo Espíritu de Dios.

 

Hechos 2:42

Todos los creyentes se dedicaban a las enseñanzas de los apóstoles, a la comunión fraternal, a participar juntos en las comidas (entre ellas la Cena del Señor), y a la oración.

 

 

De lo que recibían de gracia, de gracia daban a su prójimo.

 

Si tienes el mismo Dios que tú Pastor no puedes pensar algo distinto a lo que Dios te dice por medio de él, eso sería estar rebelado. Debes estar bajo el mismo Espíritu.

 

Dios no está interesado en el título que tengas, sino en transformarte, cambiarte y que seas distinto y libre.

 

Tu no puedes cambiar el mundo si tú mismo no te dejas cambiar por Dios.

 

Hechos 4:24

Cuando los creyentes oyeron las noticias, todos juntos alzaron sus voces en oración a Dios: «Oh Señor Soberano, Creador del cielo y de la tierra, del mar y de todo lo que hay en ellos,

 

La unidad del pueblo produjo una liberación de un hombre que estaba preso. Fueron a uno que no cobra pero que saca a la gente de la cárcel sin ir a ningún tribunal.

 

Que bello es cuando tú hablas la verdad de Dios y las personas te quieren dañar y callar, ahí Dios nunca te deja solo, no deja que te callen ni te amordacen.

 

Hechos 5:12

Los apóstoles hacían muchas señales milagrosas y maravillas entre la gente. Y todos los creyentes se reunían con frecuencia en el templo, en el área conocida como el pórtico de Salomón;

 

¿Por qué empezó esto en la primera iglesia? Porque estaban todos unánimes y sujetos a la voluntad de Dios, obedeciendo a lo que él decía.

 

Todos los creyentes se reunían en la casa de Dios y la amaban. Ellos sabían que tenían que cambiar el lenguaje terrenal por el celestial.

 

Tu no puedes gobernar a Dios, tu debes ser gobernado por Dios. Hay muchas personas que no hacen nada por Dios y no están en armonía con sus hermanos, porque no tienen el mismo Espíritu que el Padre.

 

Si a ti no te gusta estar en la casa de Dios no puedes decir amarlo.

 

Armonía es estar de acuerdo.

 

La unanimidad en el pueblo era espiritual, para que luego se manifestará en lo físico. Cuando una persona tiene unanimidad con el Padre, hijo y Espíritu Santo está en unidad con los hermanos que también lo tienen. No puedes estar de acuerdo con el que vive, habla y actúa distinto a lo que el Padre enseña.

 

Si tú no estás haciendo lo que dice La Biblia no puedes estar de acuerdo y unánime con tus hermanos espirituales.

 

Hechos 2:42-45

Todos los creyentes se dedicaban a las enseñanzas de los apóstoles, a la comunión fraternal, a participar juntos en las comidas (entre ellas la Cena del Señor), y a la oración. Un profundo temor reverente vino sobre todos ellos, y los apóstoles realizaban muchas señales milagrosas y maravillas. Todos los creyentes se reunían en un mismo lugar y compartían todo lo que tenían. Vendían sus propiedades y posesiones y compartían el dinero con aquellos en necesidad.

 

El pueblo unánime perseveraba junto a la palabra de Dios.

 

Una iglesia que está unánime sabe a quién está escuchando y a quién obedece. Quién es su profeta y quién le habla de parte de Dios.

 

A nadie se le puede obligar que haga lo que Dios diga, eso es voluntario.

 

Es decir que si ellos decían que amaban a alguien no andaban matándolo con su boca ni juzgando su vida, sino que el amor hacía que actuarán a ayudar a esa persona en sus necesidades. El amor te lleva a actuar.

 

Así vivió Jesús. No puedes decir que amas a Dios y no haces nada por tu prójimo.

 

Hechos 2:46-47

Adoraban juntos en el templo cada día, se reunían en casas para la Cena del Señor y compartían sus comidas con gran gozo y generosidad, todo el tiempo alabando a Dios y disfrutando de la buena voluntad de toda la gente. Y cada día el Señor agregaba a esa comunidad cristiana los que iban siendo salvos.

 

La humildad no se demuestra con la manera de vestir o lo que tienes físicamente, la humildad viene del corazón.

 

Cumpliendo con tu hermano estás cumpliendo con Dios. Porque ayudando a una persona estás ayudando a Dios, aunque no sea cristiano es criatura y creación de Dios.

 

Las personas no quieren ir a la iglesia evangélica porque ella habla un evangelio que no vive. Viven un evangelio egoísta.

 

Es mejor dar que recibir, porque el que da es el que recibe.

 

Al darle algo a una persona se lo das a Dios, por lo tanto él es quien te devolverá el doble.

 

En el antiguo testamento Dios no corregía, el mataba.

 

Si crees lo que dice La Biblia no puedes vivir distinto a ella, debes vivir conforme.

 

Que razones lo que dicen sus escrituras es lo que hace que no vivas conforme a ellas.

 

Hechos 4:32-37

La congregación de los que creyeron era de un corazón y un alma. Ninguno decía ser suyo lo que poseía, sino que todas las cosas eran de propiedad común. Con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y había abundante gracia sobre todos ellos. No había, pues, ningún necesitado entre ellos, porque todos los que poseían tierras o casas las vendían, traían el precio de lo vendido, y lo depositaban a los pies de los apóstoles, y se distribuía a cada uno según su necesidad. Y José, un levita natural de Chipre, a quien también los apóstoles llamaban Bernabé, que traducido significa Hijo de Consolación, poseía un campo y lo vendió, trajo el dinero y lo depositó a los pies de los apóstoles.

 

Todos tenían el mismo corazón porque tenían el corazón de Dios.

 

Lo que daban de corazón se lo daban y no se lo quitaban.

 

¿De que sirve darle a la persona que te puede dar de vuelta lo mismo? De nada, eso mismo hace el mundo. Es darle a quien no tiene ni puede devolverte.

 

El amor de Dios manifestado transforma. Cuando como pueblo se cubren las necesidades de una persona con el amor de Dios, ese acto cambia su corazón.

 

El Espíritu Santo tenía a la iglesia bajo control.

 

No es solo servir dando un vaso de agua, es dándole al necesitado de acuerdo a su necesidad.

 

Hechos 6:1-2

Por aquellos días, al multiplicarse el número de los discípulos, surgió una queja de parte de los judíos helenistas en contra de los judíos nativos, porque sus viudas eran desatendidas en la distribución diaria de los alimentos. Entonces los doce convocaron a la congregación de los discípulos, y dijeron: «No es conveniente que nosotros descuidemos la palabra de Dios para servir mesas.

 

Cuando la iglesia empiece a demostrar el amor y no a hablarlo Venezuela cambiará.

 

Mientras más te vacíes para dar, más lleno serás de lo que Dios te dará.

 

Todos los miembros de esta iglesia son sacerdotes, y eso viene con un Espíritu de servicio.

 

Las mentiras de Ananías y Safiras los llevó al infierno.

 

Si tú dices que eres hijo de Dios tienes que vivir como tal. Para el cielo no se irán los cristianos o evangélicos se irán los hijos de Dios.

 

No necesitas engrandecer un nombre, necesitas engrandecer a Jesús. A quien no ves, pero que todo lo que toca lo transforma.

 

Muchos ven su necesidad pero no ven la necesidad de su prójimo. Porque con bienes materiales quieren aparentar lo que no son.

 

El dinero no es para gastarlo, sino para administrarlo. Sí, puedes gastarlo, pero con sabiduría en la necesidad no solo en las tuyss, sino también en la de tu prójimo.

 

Hechos 4:31

Después que oraron, el lugar donde estaban reunidos tembló, y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaban la palabra de Dios con valor.

 

Dios está llamando a su templo para manifestarse, y ese temblor traerá a su Espíritu Santo y llenará a todos con un mismo corazón y sentir.

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