Tu boca te condena

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Necesitas hacer silencio para no meterte en problemas.

Necesitas ser liberado de tu boca.

La única persona que tiene 7 huecos en la cara eres tú, y estás vivo. Pero de todos ellos solo hay uno que te mete en problemas, y es tu boca. Dios la consideró tan peligroso que le puso los dientes y los labios para mantenerlo cerrado.

La palabra dice que la boca es tan peligrosa que puede incendiar un bosque completo. Porque el ser humano es muy ligero al hablar, sin entender que todo lo que digas, así sea pequeño, te será contado.

Los amigos de Job lo que hicieron fue acusarlo con su boca en medio de su sufrimiento. Lo juzgaron y condenaron. Ellos le atribuyeron a Job que todo lo que le estaba pasando era causa de su pecado.

 

Job 15:6 RVR1960

[6] Tu boca te condenará, y no yo; Y tus labios testificarán contra ti.

 

Dios viene a corregir lo ligero que eres al abrir tu boca y decir cosas no solo tuyas sino de todo el mundo. Es momento de cerrarla. No puedes quitarle el puesto de Jesús de interceder, de Dios de salvar y del Espíritu Santo de transformar.

Fue tanto lo que dijeron sus amigos contra él que hicieron que maldijera su vida y nacimiento. Ellos decían que le amaban pero los que dicen que te aman son los que primero abren su boca para condenarte, por conocer tu identidad.

Muchos se creen capaces de juzgar o hacer libre a alguien por medio de su boca.

La gente que se justifica a sí misma disfruta poniendo palabras en la boca de los que le condenan.

Muchos llamados cristianos, al reunirse con otras personas, fácilmente y libremente hablan de otros y hasta cambian su lenguaje, botando su testimonio, sin marcar la diferencia de un hijo de Dios al mundo. La piedra de tropiezo para ellos convertirse eres tu mismo, eres culpable de su perdición por no tener testimonio.

Job fue tan controlado con el poder de las palabras que terminó creyendo y hablando su mismo lenguaje.

El chisme y la murmuración te condenan.

Es triste convertirte en el acusador de tu propio hermano.

 

Job 9:20 RVR1960

[20] Si yo me justificare, me condenaría mi boca; Si me dijere perfecto, esto me haría inicuo.

 

Si tú te defendieras y justificaras te condenaría tu boca.

Dios no estaba condenando a Job, lo condenaban sus propios amigos.

El único ejército que mata a sus propios soldados es la iglesia Cristiana evangélica.

En la iglesia ahora hay jueces, juzgadores y alguaciles, no ayudadores.

De que sirve visitar a cualquier persona, llámese familia o amigos, para escuchar todo lo que tienen, pero de tu boca jamás sale la palabra de Dios, sino chisme y murmuración.

Dios es un Dios que te defiende de tus acusadores.

Todo acusador es hijo del diablo.

Dios no te manda a una casa a mal hablar, cuando eso pasa lo que dejas sembrado es maldición en esa casa.

 

Job 2:3 RVR1960

[3] Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa?

 

Dios nunca te ve pecando, te ve santo.

Cuando estás de casa en casa chismeando te mando el diablo, no Dios.

Dios antes de permitir que el diablo tocara a Job, sabía quién era él.

Todo el mundo piensa que Dios te va a probar porque tienes un pecado, pero resulta que Dios te va a probar porque está dentro de ti y para demostrarle al diablo que él es quién te gobierna.

Cuando dices más de la cuenta te metes en problema.

¿Qué necesita una persona caída? ¿qué lo ayudes o qué lo mates?

 

2 Samuel 1:3-10 RVR1960

[3] Y le preguntó David: ¿De dónde vienes? Y él respondió: Me he escapado del campamento de Israel. [4] David le dijo: ¿Qué ha acontecido? Te ruego que me lo digas. Y él respondió: El pueblo huyó de la batalla, y también muchos del pueblo cayeron y son muertos; también Saúl y Jonatán su hijo murieron. [5] Dijo David a aquel joven que le daba las nuevas: ¿Cómo sabes que han muerto Saúl y Jonatán su hijo? [6] El joven que le daba las nuevas respondió: Casualmente vine al monte de Gilboa, y hallé a Saúl que se apoyaba sobre su lanza, y venían tras él carros y gente de a caballo. [7] Y mirando él hacia atrás, me vio y me llamó; y yo dije: Heme aquí. [8] Y me preguntó: ¿Quién eres tú? Y yo le respondí: Soy amalecita. [9] Él me volvió a decir: Te ruego que te pongas sobre mí y me mates, porque se ha apoderado de mí la angustia; pues mi vida está aún toda en mí. [10] Yo entonces me puse sobre él y le maté, porque sabía que no podía vivir después de su caída; y tomé la corona que tenía en su cabeza, y la argolla que traía en su brazo, y las he traído acá a mi señor.

 

Él lo que dijo prácticamente es que como estaba caído era mejor matarlo que ayudarlo.

 

Job 10:13 RVR1960

[13] Estas cosas tienes guardadas en tu corazón; Yo sé que están cerca de ti.

 

2 Samuel 1:14-16 RVR1960

[14] Y le dijo David: ¿Cómo no tuviste temor de extender tu mano para matar al ungido de Jehová? [15] Entonces llamó David a uno de sus hombres” y le dijo: Ve y mátalo. Y él lo hirió, y murió. [16] Y David le dijo: Tu sangre sea sobre tu cabeza, pues tu misma boca atestiguó contra ti, diciendo: Yo maté al ungido de Jehová.

 

Con la espada que matas a otro con esa misma espada morirás.

Dios es el juez de la iglesia, Jesús es el abogado y el Espíritu Santo el ayudador.

Sí Dios permite que alguien pase por lo que pasa, quién eres tú para agregarle lo que tú no sabes ni conoces. Hay que darle paso al juez y entregarle su lugar y función.

 

Mateo 12:35-37 RVR1960

[35] El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. [36] Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. [37] Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado. 

 

Dios te va a juzgar por lo que hables.

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