Sube al Monte alto

 

 

Deuteronomio 5:26

 

Si tú estás dispuesto a subir al Monte es suficiente para tener un encuentro con Dios. La disposición es importante y esencial.

 

Mientras más busquemos a Dios más hallarás de Él.

 

Porque escrito está que el que busca encuentra, el que pide se le da y el que llama se le abre.

 

Moisés siempre tuvo la disposición de buscar a Dios y estar en su presencia. Podía estar en comunión con Él por mucho tiempo y Dios le revelaba sus secretos y voluntad.

 

En toda la palabra puedes observar la cantidad de veces que dice “Y Dios le habló a Moisés”. Fue a quien le reveló los mandamientos, su voluntad con Israel y muchas cosas. Porque la comunión con Dios por medio del Espíritu Santo es necesaria y él se esforzaba para tenerla.

 

Para tener una revelación de la palabra y entender lo que Dios quiere decir es indispensable la ayuda del Espíritu Santo. Se trata de una constante búsqueda e intimidad, no solo se trata de leer un versículo y listo, porque no es la interpretación humana, es la revelación por medio del Espíritu Santo lo que transforma.

 

Dios necesita a personas que suban al Monte alto para escuchar a Dios y recibir sus correcciones y palabra.

 

En Israel solo Moisés estaba dispuesto de buscar a Dios y escuchar su voz. Actualmente pasa lo mismo, no todo el mundo está dispuesto a esa comunión y búsqueda para escuchar al Padre.

 

Dios le dijo a Moisés, ven y quédate conmigo, gracias a su disposición y a ser obediente. Por eso lo usó para recibir sus mandamientos, leyes y estatutos.

 

Dios hoy necesita a personas que estén dispuestos a buscarlo, escucharlo y hablar lo que Él le quiere decir a la tierra, pero eso es con búsqueda y comunión. Es voluntad del Padre buscarlo, escuchar su voz, y estar tiempo con Él, si lo haces, Él está dispuesto a hablarte. Si eres obediente y lo buscas te hablará por medio de su palabra.

 

El que entra a la presencia de Dios constantemente recibe de Él y su llenura, y además no sale igual.

 

Cuando se habla de las personas que están dispuestas a subir son las que están dispuestas a ir más a allá y no quedarse solo con lo que escuchan, sino a dar más, a consagrarse, a tener intimidad, a apartarse, ayunar y dar más para recibir más.

 

Lucas 19:3-5

Estaba tratando de ver quién era Jesús, pero la multitud se lo impedía, pues era de baja estatura. Por eso se adelantó corriendo y se subió a un árbol sicómoro para poder verlo, ya que Jesús iba a pasar por allí. Llegando al lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: —Zaqueo, baja enseguida. Tengo que quedarme hoy en tu casa.

 

Zaqueo puso todo de su parte para conocer a Jesús, más fue su necesidad que su estatura, subió a un árbol para poder verlo. Y su esfuerzo dio frutos.

 

Y no fue solo el acto de subir a un árbol, sino su deseo y amor de ver a Jesús. Tanta fue su bendición que Jesús fue a su casa. Su deseo de conocerlo obtuvo frutos. Aunque muchos lo veían como loco por subirse a un árbol, su esfuerzo fue suficiente para conocer, no a cualquiera sino a Jesús.

 

Zaqueo podía poner cualquier excusa o poner limitaciones en su mente, pero su deseo y su necesidad fueron mayores. Él tenía una limitación física, era bajo, pero no fue impedimento para conocer a Dios como lo conoció. Para quien quiere tener un verdadero encuentro con el Padre nada es limitación.

 

¿Qué tan alto estás dispuesto a escalar y subir para conocer a Dios, Hijo y Espíritu Santo? Para así conocerlo, y recibir de él. No es solo por lo que vas a recibir de él, sino por lo que va a suceder en ti gracias a eso.

 

No cualquier tiene la capacidad que tuvo Moisés para subir al Monte y tener una llenura de Dios. Mientras más lo busques y lo anheles más llenura tendrás de él y eso se nota. Se nota quién ora, quién busca a Dios, quién tiene intimidad con él, se ve en su rostro, en su vida, en su manera de vivir.

 

Para dar a conocer a Jesús en la tierra tienes que buscarlo para recibir su llenura. No puedes llenar la copa de otra si tú copa está vacía. Cómo puedes hablarle a otro de Dios si tú no lo conoces. Cómo vas a decirle a alguien que busque a Dios si tú no lo buscas. La palabra que des a otro tiene que estar llena de Dios, en acción, para que transforme a otro y tenga frutos.

 

Cuando hablas la palabra de Dios sin el aceite del Espíritu Santo nada pasará. La palabra que sale de tu boca tiene que estar llena del aceite del Espíritu Santo para que pase algo.

 

La palabra de Dios que digas debe estar llena de hechos, de acciones, de vida para que haga algo en la vida de otros y eso solo sucede cuando hay un encuentro genuino con Dios.

 

Dios necesita a personas que suban a su presencia y Él pueda darle al pueblo lo que le quiere decir.

 

Dios constantemente está hablando pero no todo el mundo está dispuesto a oírlo.

 

Las personas son transformadas cuando entran en su presencia, porque quien entra en su presencia no sale igual. Así pasó con Isaías. Dios necesita a personas dispuestas que le digan a Dios “Heme aquí Padre, aquí estoy”.

 

Las personas que más tienen en la tierra son las que más difícil se les hace dejar todo. Porque quien no tiene nada lo poco lo deja fácilmente, pero el que tiene mucho piensa para dejarlo todo. Pero de qué vale tenerlo todo en la tierra si estás vacío de Dios. Más riqueza tiene el que tiene poco con Dios que los que tienen mucho en el mundo pero sin la presencia del Padre.

 

Dios a veces tiene que despojarte de todo para que comprendas que es a él a quién necesitas.

 

Apegarte a lo del mundo es peligroso.

 

Lucas 9:28

Unos ocho días después de decir esto, Jesús, acompañado de Pedro, Juan y Santiago, subió a una montaña a orar. Mientras oraba, su rostro se transformó y su ropa se volvió blanca y radiante. Y aparecieron dos personajes —Moisés y Elías—, que conversaban con Jesús. Tenían un aspecto glorioso, y hablaban de la partida de Jesús, que él iba a cumplir en Jerusalén. Pedro y sus compañeros estaban rendidos de sueño, pero cuando se despabilaron, vieron su gloria y a los dos personajes que estaban con él.

 

La palabra dice que mientras Jesús oraba su apariencia cambiaba, así sucede con quién busca a Dios y ora, se percibe.

 

Jesús oraba de madrugada, aunque sus discípulos se durmieron. Pero él comprendió que su papá necesitaba hablarle.

 

Si Dios te levanta de madrugada búscalo, porque lo hace porque necesita decirte algo. Quizá sientes que no te dijo nada, pero al salir de ahí se reflejará en ti, porque te llenará de su aceite.

 

La principal motivación para subir al monte alto es que seas lleno del aceite de Dios. Para cuando Él venga estés lleno.

 

Dios no llama a los desocupados, sino a los ocupados. Así fue con sus discípulos. Y ellos dejando todo le siguieron. Dios necesita a gente activa y proactiva.

 

Dios le da a aquellos que están dispuestos y buscándolo.

 

2 Crónicas 1:3-7

Luego él y toda la asamblea que lo acompañaba se dirigieron al santuario de Gabaón, porque allí se encontraba la Tienda de reunión de Dios que Moisés, siervo del Señor, había hecho en el desierto. El arca de Dios se encontraba en Jerusalén, en la tienda que David le había preparado cuando la trasladó desde Quiriat Yearín, pero el altar de bronce que había hecho Bezalel, hijo de Uri y nieto de Hur, estaba en Gabaón, frente al santuario del Señor. Por eso Salomón y los israelitas fueron a ese lugar para consultar al Señor. Allí, en presencia del Señor, Salomón subió al altar de bronce que estaba en la Tienda de reunión y en él ofreció mil holocaustos. Aquella noche Dios se apareció y le dijo: —Pídeme lo que quieras.

 

Cuando quieres subir al monte debes sacrificar algo, como pasó con Salomón. ameritó un esfuerzo, una disposición, un sacrificio y Dios se le apareció y le dijo “Pídeme lo que quieras que yo te de”. El estuvo dispuesto a dar, buscar y sacrificar con tal de ver a Dios.

 

Dios no pide de ti las sobras, sino lo mejor y lo que tengas. No puedes darle tan poco cuando Él te ha bendecido con tanto. Y esto no solo se refiere a lo material, sino a tu tiempo, a tu amor, a tu vida. Y que de todo lo que tengas le des lo primero y lo mejor.

 

Dios se le muestra a quien de verdad lo quiere encontrar. Y siempre a quien le busca le da más de lo que le espera. Los que buscan realmente a Dios , nada le va a faltar. Y si tu estás verdaderamente lleno de Dios nada necesitarás, porque en medio del problema tienes la seguridad que él está contigo, si tienes una circunstancia tienes la certeza que el te ayudará a salir de ahí, si viene un problema tienes la afirmación de que te dará la paz para afrontarla, porque Él todo te lo da. Con Él lo tienes todo.

 

Subir al Monte alto no es algo literal, es buscar la presencia de Dios por medio de la oración y comunión con Él. Todo amerita un sacrificio, y estar en su presencia también, todos los hombres de la palabra, para poderlo conocer y escuchar tuvieron que sacrificar algo para lograrlo.

 

Quien busca a Dios y quiere conocerle lo va a encontrar.

 

Quien le busca lo encuentra, ¿no lo escuchas?, búscalo más, porque si la palabra lo promete es verdad y sucederá.

 

Quien pide recibirá, pero debes hacerlo con entendimiento y discernimiento, lo recibirás siempre y cuando sea su voluntad.

 

Quien está dispuesto a buscar a Dios en todo momento lo encontrará.

 

Es más la intención de Dios para acercarse a ti que tú a él, mientras tú das un paso el da 10, porque su voluntad es que tú lo conozcas.

Publicar un comentario