Necesitamos al Espíritu Santo – Parte I

El evangelio no solo se trata de ir todos los domingos a una congregación, sino vivir  bajo el poder del Espíritu Santo. El evangelio es tener una vida superior que no depende de ti, sino de la intervención de alguien en tu vida para que sea superior a la de los demás.

Debemos reconocer que necesitamos a alguien superior en nuestra vidas.

Necesitas el poder de Dios en tu vida porque nadie puede solventar los problemas que te embargan, las heridas, el dolor, la circunstancias, la enfermedad, sólo alguien sobrenatural puede ayudarte en todo.

Pide el bautismo del Espíritu Santo, su llenura, y eso no es sólo hablar en lenguas, sino la paz que necesitas en medio del problema. No te acostumbres a un evangelio sólo de palabra, necesitas una vida. Sí necesitas conocer la Biblia, pero no lo es todo.

¿No estás cansado de vivir la misma vida mediocre lleno de lo mismo y sin la sal del evangelio?

No vivas un evangelio sólo de palabra.

Además de la salvación, necesitas al Espíritu Santo, no de boca, sino de corazón, que en medio del problema si confíes y que tu alma lo viva, que cuando todo este vacío, sepas en medio de la paz que va a venir la provisión. Necesitas el Poder.

No puedes conformarte con estar en un templo, no te llenes solo de conocimiento, debes estar lleno del Espíritu Santo. Sí, vas a pasar por tormentas, pero ten la seguridad que cuando pases puedes encontrar la victoria. No te conformes con la letra, pide el poder de Dios. No puedes seguir dando vueltas en lo mismo, en una vida rancia, triste, opaca, reconoce que necesitas el Poder de Dios en tu evangelio, eso es lo que te falta, él, su Espíritu, el Padre es verdad. Pide al Señor algo superior.

Pregúntate ¿Dónde está el Poder de la palabra en mi vida?

Tienes conocimiento pero no tienes resultados de lo que dices ¿no quieres ver manifestado lo que dices? Para eso debe estar alguien en ti, el Espíritu Santo de Dios es quien tiene el Poder.

No seas un desnutridos espiritual, sin frutos.

Cuando tu dices “Padre ven que te necesito”, quien va es el Espíritu Santo, cuando dices “Padre no puedo más”, quien va a darte las fuerzas es el Espíritu Santo.

Lo que pidas será hecho pero es cuando el poder de Dios esté en ti. Necesitas el poder superior del cielo.

Tómalo en cuenta en tu vida. Ordena tu vida y tu familia.

No lo tengas sólo en tu boca, que sea real para tu vida.

¿Cuántas circunstancias te han sacado lágrimas, te han movido, te han entristecido, han desgastado tus vestiduras, te haz sentido sólo, te haz deprimido? Y tu no haz podido hacer nada. Es porque necesitas al Espíritu Santo, abre tu boca. Reconoce que estás hambriento y necesitado. Sólo él te llevará a ese nivel superior. Hoy tiene que suceder algo en tu vida.

Tu espíritu necesita que el Espíritu Santo sea real, reconoce que no puedes con esa carga, para que te pueda ayudar. Reconoce que quieres ver a Dios llegando a tu vida. Desesperarte por el Espíritu Santo, no es ser fanático, es ser humilde por reconocer que sin él nada puedes, y sí reconocer que lo necesitas es ser fanático, reconoce que lo eres y corre a él. Sino amas a Dios con ese desespero no eres cristiano y aún no lo conoces. Porque cuando eso pasa tu no te levantas de ese lugar hasta que él llegue. Necesitas ser un fanático de Dios.

No es que la iglesia donde estás es religiosa y estricta, porque la santidad no es eso, la santidad es un requisito para ser salvo e ir al cielo. Por eso necesitas al Espíritu Santo, pero para que esté, debes buscar la santidad. Debes guardarte para Dios y esa debe ser tu convicción. Nadie puede ir al cielo sin santidad.

Antes la presencia de Dios se manifestaba en un arca, con una cajita, pero ahora esa cajita y ese templo eres tú y llegas a esa presencia con tu búsqueda. Pero debes preguntarte ¿cómo está ese templo que eres tú, qué hay dentro?

No es lo que eres dentro de un local, es lo que eres cuando sales de ahí ¿qué hablas? ¿cómo te comportas? ¿cómo vives? ¿qué compartes en tu casa y con quién? A partir de haberse predicado un evangelio fácil, el templo de Dios se empezó a deteriorar. El Espíritu Santo no puede estar en un lugar donde se peca con conocimiento, donde no se ora, donde se cuestiona su palabra, cuando eso sucede simplemente se va porque él no puede estar en un lugar que no es santo.

Empezamos a sacar al Espíritu Santo de nuestro templo. No llames errores a lo que haces, eso se llama pecado, por amor a esa llenura que necesitas más que nada en la vida, reconoce y no justifiques.

Sí reconoces que lo necesitas hoy, debes comprender que debes dejar de justificarte y debes dejar de pecar. Sí tu te llenas del Espíritu Santo cuando viene la tentación y el problema es él  quien te va a ayudar.

El fuego del Espíritu es quien te hace apasionado y además te purifica. Lo necesitas con urgencia.

De nada sirve tener un vocabulario cuando en medio de la tormenta tengas comportamientos y respuestas que espanten al Espíritu de Dios.

No te conformes con ser un cristiano mediocre que va a un templo, canta, aplaude, y escucha una palabra que dentro de su mente sólo le parece buena y bien, porque el Espíritu empieza a secarse y cuando viene la prueba, la circunstancia, la enfermedad lo que sale de ti es pura mundanidad. No te conformes viviendo la vida que vives, reconoce que necesitas una vida con poder. Di hoy que hasta aquí vives en pecado, hasta hoy es esa enfermedad, hasta el día de hoy sigues siendo lo que fuiste.

No te conformes con escuchar de su grandeza, dile que ya lo quieres ver.

Pide la gloria de Dios en tu vida, no te permitas seguir viviendo igual, porque él es verdadero.

Ruégale que te muestre su gloria.

Que la duda te abandone, que la confusión, que el desánimo te abandone. Que la fe que falta se llene. Dile que lo quieres ver.

Pide que intervenga en tu vida, dile que lo necesitas en tu casa, en tus hijos, en todo tu ser. Pide que te de todo lo que necesitas de él.

El Espíritu Santo sólo esta esperando que lo invites a tu vida, sólo está esperando que abras tu boca.

Tu liberador, tu sanador, quien te llena está esperando intervenir tu vida, sólo pídelo.

Él vio tus lágrimas y en medio de tu silencio vino a levantarte.

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