Mi conexión con Jesús Parte I

Juan 15:1-2

15 Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.

Nadie tendrá vida eterna sin Jesús.

¿Por qué Jesús dice que él es la vid verdadera? ¿será que existen falsas que no dan frutos buenos?

Puedes estar produciendo frutos pero ¿Dios está comiendo de ellos? Todos aquellos que están dando frutos empiezan a ser podados por Dios. Él sólo poda a los que están dando frutos.

El labrador al llegar al terreno viene a cortar de Jesús las ramas que no están dando frutos y nadie puede hacer nada porque todo tiene que sujetarse.

Dios está interesado en aquellos que están dando frutos, así que si no estás dando frutos debes preocuparte y ocuparte. Si estás injertado en el que da frutos tu también debes dar, porque Dios necesita que las personas coman rápido.

¿eres rama? ¿eres pámpano? ¿qué eres?

Todo el que está injertado en Jesús se conoce. Cada vez que dices que eres cristiano, Jesús se preocupa por tus frutos.

Debes tener una vida de frutos constantes.

Romanos 6:4

Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

La garantía de dar frutos es estar injertado con Jesús.

La semilla la sembró el agricultor, que se llama Jehová Dios de los Ejércitos, y lo sembró en la tierra que se llama Jesús.

Jesús no te rechazó, te convirtió rápido en su rama para que dieras frutos, por lo tanto no puedes ser estéril. A unas ramas las poda para que de más frutos y a otras las arranca por no dar.

Juan 1:14

14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

Para podernos salvar y vencer todo el mal, Jesús se hizo hombre y hábito entre nosotros. Cuando Jesús vino, mostró su gloria ¿Estás viendo su gloria?

Fuiste sembrado en la tierra para que cambiaras mentes y corazones. La tierra está esperando que tu, por medio del Poder de Dios y estando injertado en la vid verdadera, hables para darte frutos.

Tu estás aquí para salvar gente. Tu debes estar en la enramada para que las personas coman de ti.

Isaías 49:5-6

Ahora pues, dice Jehová, el que me formó desde el vientre para ser su siervo, para hacer volver a él a Jacob y para congregarle a Israel (porque estimado seré en los ojos de Jehová, y el Dios mío será mi fuerza); dice: Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra.

Eres el instrumento de bendición para otros. Eres luz. Donde haya desastre, robo, pelea, ladrones, conflicto todo debe cambiar cuando tu llegues. Tu eres la respuesta para ellos. Hay bastante terreno donde puedes sembrar semilla.

El fruto de la vid honra a Dios.

Dios te hizo a su imagen y viene a recuperar esa imagen en ti.

Si tu, que eres la sal y la luz de la tierra, llegas a tu casa con la vid correcta, todo va a cambiar y ellos te seguirán.

¿Por qué hay creyentes que dan frutos y creyentes que no dan nada?

Tu no puedes callar el fruto que tienes y por eso es la molestia de los que te rodean, porque ellos no tienen ese gozo que produce tu fruto.

El que está muerto, cuando lo toques, resucitará.

Todos los que están injertados en él, tienen firmeza y tienen siempre alimento.

Si la semilla al caer en la tierra no muere, no puede dar frutos.

Las ramas lo primero que deben producir es amor, luego paz, gozo, y así paso a paso cada fruto del Espíritu.

Tu eres una semilla sembrada por Dios, que en la tierra correspondiente da el fruto correspondiente. Una semilla en el lugar indicado y con las raíces correspondientes nada la moverá y sus frutos permanecerán.

Dios, que es el labrador, es el mejor vigilante para la semilla.

Dios protege al que lo oye y lo obedece.

En una vid se busca uvas, en una mata de parchita se busca parchita, en tus ramas Dios viene a buscar sus frutos ¿qué encontrará?

Los frutos que debes dar son buen testimonio y una vida correspondiente a lo que prédicas.

La certeza de tu conexión con Dios son tus frutos.

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