La verdadera ofrenda es tu vida

Deuteronomio 16:13-17

La fiesta solemne de los tabernáculos harás por siete días, cuando hayas hecho la cosecha de tu era y de tu lagar. 14 Y te alegrarás en tus fiestas solemnes, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita, el extranjero, el huérfano y la viuda que viven en tus poblaciones. 15 Siete días celebrarás fiesta solemne a Jehová tu Dios en el lugar que Jehová escogiere; porque te habrá bendecido Jehová tu Dios en todos tus frutos, y en toda la obra de tus manos, y estarás verdaderamente alegre.

16 Tres veces cada año aparecerá todo varón tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere: en la fiesta solemne de los panes sin levadura, y en la fiesta solemne de las semanas, y en la fiesta solemne de los tabernáculos. Y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías; 17 cada uno con la ofrenda de su mano, conforme a la bendición que Jehová tu Dios te hubiere dado.

La ofrenda no es sólo traer algo material o financiero al altar, sino tu vida. Nuestra cosecha debe ser completa y Dios nos bendecirá todos los días.

No puedes venir a Dios sin nada, no es lo financiero, no es lo material, es tu vida.

La ofrenda debes traerla ante al Padre.

Efesios 5:2

Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.

Nuestro ejemplo de cómo debe ser tu vida en la tierra es Jesús. Él se entregó como perfume fragante para Dios y así debes venir tu, de la vida que le traigas a Dios va a depender tu bendición.

Malaquías 3:10

10 Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.

No se trata de conocer un texto, es tener la revelación, no se trata de tenerla en el intelecto, sino en nuestro corazón.

Además debes ser fiel al traer tu diezmo y ofrenda.

De lo que Dios te dio, de eso mismo debes traer, sino lo haces estás robando al Padre.

Cuando sabes que estás seguro de que puedes hacer algo, le dices a las personas que te prueben en hacerlo, hoy te dice Dios así, ¨tráeme tu diezmo y ofrenda y pruébame¨.

Muchas veces traes el diezmo y la ofrenda, y no ves bendiciones porque tu vida no estás acordé a eso que trajiste.

Creemos que con el diezmo y la ofrenda tenemos el cielo comprado, pero es una vida. No es por venir y cumplir, es tener una vida Santa para eso.

Las consecuencias de no ofrendar son muchas.

Cuando alguien va a tu casa tratas de darle lo mejor a esa persona, pero a Dios le das las sobras o cosas malas. Y con esa ofrenda nada obtendremos.

Tu eres quien tiene retenida tus bendiciones por la vida que llevas. Piensa qué estás haciendo mal para que tu diezmo y ofrenda no se multiplique.

Cuando le das una mala ofrenda a Dios, él no lo recibe.

Tu ofrenda tiene que ser Santa, como tu vida.

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