El dolor del alumbramiento

El dolor del alumbramiento es el dolor que debes pasar para recibir el peso de gloria.

 

Que caiga en ti un peso de gloria, no de depresión, no de tristeza, no de carga, que sea un peso de gloria de Dios.

 

En la vida cristiana no se puede vivir con éxito  sino se tiene la presencia de Dios. Que esa sea tu prioridad, que no sea un cargo, porque hasta para liderar necesitas la presencia de Dios.

 

Y ese peso no es solo para los líderes y pastores, el peso de gloria es para todo el que desee recibirlo.

 

Romanos 8:18

Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

 

Que esto no sea un eslogan en tu vida, que sea una verdad. Las pruebas de hoy son la preparación para recibir ese peso de gloria.

 

Actualmente hay una generación que en vez de querer ser procesada quiere ser emocionada.

 

Muchos de los cristianos quieren un trampolín, que los pase de la aflicción a los días de gloria, pero eso no existe, existe es un camino y se llama proceso.

 

Actualmente hay una generación de cristal en la sociedad que no quiere mucho esfuerzo, porque todo los deprime, no quieren pagar el precio, todo los ofende, quieren que todo sea fácil, que no hagan mucho y lamentablemente también se ha metido en la generación de Jesús, una generación de discípulos que no quieren sufrir ni quieren pagar el precio. Hay personas que prefieren ser entretenidos en vez de ser procesados, pero es triste no ser procesado para llegar a tu propósito. Tu no viniste ha ser un espectador, viniste porque Dios quiere usarte. Dios necesita discípulos que sean su representante en la tierra, por eso te escogió y estás aquí.

 

Pero te envuelves en el sistema, porque no quieres sufrir, sino salir corriendo para no pasar el proceso. Incluso hay algunos que prefieren irse de la iglesia en vez de amar a su hermano, ¿Dónde está el carácter de Dios en sus vidas?

 

Es un proceso.

 

No puedes vivir una vida de fiesta donde todo vaya bonito, sin problemas, sin pruebas, sin procesos.

 

José estuvo en una buena familia que lo amaba, sin embargo, Dios tuvo que hacer cosas con él para probarlo, prepararlo y poder hacer lo que él quería, cumplir su propósito.

 

Por eso es importante ser procesado, porque es para moldear tu carácter para lo que Dios quiere hacer.

 

Dios dijo, saca a José al ruedo porque necesito promoverlo y procesarlo. Él no estaba en pecado, él era un hijo amado, pero era necesario que pasará por lo que pasó. Lo vendieron sus hermanos, lo metieron en la cisterna, querían matarlo, lo encarcelaron sin haber hecho nada.

 

Así como José, quizá te sientas tu, que no haz hecho nada para todo lo que estás pasando. Él pasó por procesos y los pasó porque Dios estaba con él. Donde él estaba había problemas, pasaba algo, pero Dios le daba siempre la victoria. Así que preocúpate es de qué Dios esté contigo, a tu lado, para recibir la victoria.

 

Así que camina determinado, porque si Dios está en el medio del proceso contigo, él te va a dar la victoria. No más compasión ni hacerte la victima.

 

Dios quiere más de ti, por eso necesitas del proceso. No es solo llegar a ser cristiano, Dios quiere darte más, subirte, promoverte. No te preocupes del cargo, que esa promoción sea de unción, de poder, del Espíritu Santo.

 

Muchos andan detrás de un cargo sin la unción que el cargo necesita. Muchos pensaran, para qué necesito unción para limpiar una silla, pero la unción no se necesita para la limpiar la silla, sino para vencer el problema que te está esperando al llegar a casa, no seas pasivo, necesitas un nivel más, no creas que ya llegaste, necesitas más.

 

El proceso saca de nosotros, el orgullo, la altivez, te humilla y doblega tu corazón, eso es lo que Dios quiere sacar de ti. Porque la altivez y el orgullo no te dejan ir más allá. Así que sácalo de ti. Si Dios te está procesando es porque todavía te falta. Y si ese proceso se ha vuelto un ciclo es porque no haz pasado la prueba, así es en los estudios o en una carrera, debes pasar la prueba y ser promovido.

 

Tu espíritu debe ser entendido de por qué estás pasando eso, porque hasta que no lo hagas no vas a reconocer lo que debes cambiar. Dios quiere que vivas humillado ante su presencia.

 

Cuántos están pasando por circunstancias pero el lugar donde menos lo encuentras es en la presencia de Dios, lo encuentras en la calle, en una fiesta, en donde el vecino, pero no en la casa de Dios.

 

Dios te ama y por eso te está pasando por la prueba. Cuando estás pasando por la aflicciones debes entender que Dios quiere prepararte, promoverte, la prueba no es para que mueras, es para ser promovido.

 

Esa aflicción es exactamente el momento de parto que pasa una mujer en cinta. Y se convierte en un Getsemaní. Estás pensando que ya no puedes, que duele, que estás solo, ese precisamente es tu Getsemaní y es por eso que  debes pasar todo eso, para ser promovido.

 

Jesús en el Getsemaní estaba angustiado, solo, abatido, a punto de muerte y fue a orar. ¿Te sientes así? Dios te llevó ahí a morir a ti, para que te entregues, renuncies a tu voluntad y deseos y le digas a Dios “Padre que no se haga como yo quiero sino como tú quieras”. En el Getsemaní es que mueres a ti.

 

En el Getsemaní es que entregas tu voluntad por la de Dios. Porque ese proceso es para que Dios sea glorificado. Sin Getsemaní no hay gloria. No trates de huir de ese momento de aflicción, porque ese es el momento que te está procesando y es donde él se manifestará para promoverte y darte una nueva temporada. No retrocedas.

 

Que no se repita lo mismo que el año pasado, no retrocedas, que sea distinto, espera, sin Getsemaní no hay gloria.

 

No trates de huir de tu Getsemaní, porque es el momento que Dios está usando para llevarte al tiempo de gloria.

 

Santiago 4:7

Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.

 

¿Qué vas a hacer en ese momento de aflicción? ¿Qué vas a hacer ahora que te sientes desesperado y sin salida?

 

No puedes resistir sino te sometes a Dios. ¿Cuántos están tratando de resistir en la carne o el consejo y experiencia de otra persona? Sométete a Dios, saca el oído de otros y ve a dónde Dios y dile ¿Qué debes hacer?

 

Muchos van a donde el hermano para que le diga qué debe hacer, y viven dependiendo del consejo de otro, en vez de ir a Dios, y esperar a que él conteste. Muchos salen de Dios sin paciencia a esperar a que Dios le conteste.

 

Dios vino a darte la respuesta hoy, resiste y no retrocedas. Sométete a Dios y resistid al diablo y él huirá.

 

La clave es resistid.

 

No es que Dios te tiene que quitar todo para estar bien y darle gracias, sino que en medio del problema te mantengas, resistas y confíes en él. Esa prueba es para moldear tu carácter, y para eso Dios necesita que seas procesado. Dios hoy está levantando a verdaderos discípulos, que resistan y se sometan a Dios.

 

Dios te dice espera, resiste que pronto verás mi gloria.

 

Debes pasar la prueba y al pasarla vendrá otra. Y cuando eso este ocurriendo dale gracias a Dios porque va contigo, pídele que puedas aprender lo que necesitas para ser promovido.

 

El tiempo de angustia no es de relax, es de sometimiento, resiste en oración. No te quedes en el sillón de la tristeza y depresión, levántate ahora de la depresión y la angustia, rómpela dentro de ti y levántate.

 

El camino a la gloria depende de a dónde vas en tu peor momento.

 

¿A dónde vas en tu momento de angustia?

 

Mateo 16:21-23

Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día. Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.

 

Jesús sabía que todo eso debía pasar para llegar a la cruz, pero vino Pedro y lo sacó del lugar, y empezó a aconsejarlo, a reconvenir y alejarlo del proceso. Así sucede con muchos, le dicen “¿estas pasando por eso? No mereces pasar por eso, mejor sales de ahí” y esa persona le escucha y salta el proceso. Y resulta que Dios quiere procesar su carácter, quitar la altivez, el orgullo, para promoverlo. ¿Así que cuando estás en el proceso a quién acudes, a quién escuchas?.

 

La carne siempre quiere escuchar a alguien que te soba, que te diga “pobrecito, tu no mereces pasar esa circunstancia”, pero así como Jesús fue impulsado al desierto a seguir, así también tiene que pasar contigo, no cambies el camino, no saltes el proceso, sí, Dios te ama, por eso es el proceso, porque es necesario que crezcas, que avances. No escuches a quienes están ligados al alma, porque te dirán que no mereces eso y hacer que te apartes.

 

Jesús le dijo a Pedro, “me eres tropiezo” él era carnal y no podía entender el proceso. Así sucede cuando estás en la carne, buscas a otro que te sobe y te mantenga en la prueba. Pero es hora de avanzar y de moverte. Por eso la importancia de ver a quién vas en medio del proceso.

 

Si te unes en la carne del procesado puedes colaborar a que aborte el propósito. Así que dile que se someta a Dios, que ore hasta que Dios le hable. ¿Cuántos han abortado su propósito por sentarte a escuchar a quien no tenía nada bueno que decirle?

 

¿Hasta cuándo vas resistir? Hasta que la gloria sea manifestada.

 

El problema no es el proceso, es de quién te rodeas y a quién escuches en medio de él. Porque muchos te van a sacar del proceso. Siente gozo cuando alguien te mande a orar, no te sientas desechado, porque nada de lo que te diga esa persona te va a ayudar a crecer como lo hará Dios. El amor verdadero es enseñarte el camino.

 

Tropiezo también es trampa, muchos se han convertido en eso, por alejarte, por sentimiento a ti. La carne quiere que las personas se alíen a su dolor. Pero es momento de comprender que el dolor de hoy es para llevarte al próximo nivel.

 

Si Dios te ayuda es la garantía de que pases el proceso.

 

No seas obstáculo para tu hermano y su crecimiento. Porque se tiende a sobar por sentimentalismo en el momento del proceso, pero tú mejor consejo es enviar a esa persona a buscar a Dios.

 

 

El único objetivo del proceso es crecer y madurar. Dime cuán tan grande es tu aflicción y te diré el tamaño de la gloria que se va a manifestar, porque nadie que es procesado se va a quedar igual.

 

2 Corintios 4:16

Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.

 

Es momentáneo. Aunque sientas que estás desgastado, tu interior se está renovando diariamente.

 

Aunque tu carne dice que no puedes, Dios por dentro te está levantando, por eso te sientes fortalecido.

 

Todo sucede por tu bien, aunque tu carne no lo entienda.

 

No te des por vencido.

 

Es normal que tu carne quiera rendirse, pero por dentro tu espíritu se renueva y fortalece cada día dentro de ti.

 

Estás montado en un camino.

 

Mientras el diablo te provoque más algo te está conduciendo al camino y te está ayudando a resistir y a madurar tu carácter

 

Santiago 1:2

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas,

 

Muchos se han sentido que no pueden más, pero está por verse lo que Dios está gestando dentro de ti.

 

Así se está poniendo a prueba tu fe. La fe no se fortalece sin oración.

 

Dios está trabajando contigo para que tengas paciencia. Y ella te va a ayudar a que seas completamente maduro, esto no es de inmediato, es un proceso. Quita la altivez el orgullo, porque Dios quiere tratar directamente a tu corazón.

 

Un corazón rendido a Dios es un corazón perfecto.

 

No huyas de la circunstancias, resiste y levántate.

 

No te mantengas triste, deprimido, levántate, porque sin querer el diablo te está llevando a qué madures y se manifieste en ti el peso de gloria. El proceso es el camino para Dios prepararte y manifestar lo que él quiere de ti.

 

Si para ser perfecto, es necesario estar rendido a sus pies, corre y sométete a él. Permanece en él, porque al diablo no le va a quedar de otra que huir. El diablo dirá antes la hacía llorar, ahora la hago correr a Dios, ese es el peso de gloria.

 

Ten la determinación de no retroceder. Aunque las personas en su humanidad te quieran entender, no te permitas retroceder, prosigue hacia la meta.

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