Crece una iglesia llena de vitalidad

 

La fe del Señor en nosotros vence al mundo, sin importar la manifestación o el problema que se presente.

Hechos 2:40-47

Entonces Pedro siguió predicando por largo rato, y les rogaba con insistencia a todos sus oyentes: «¡Sálvense de esta generación perversa!». Los que creyeron lo que Pedro dijo fueron bautizados y sumados a la iglesia en ese mismo día, como tres mil en total. Todos los creyentes se dedicaban a las enseñanzas de los apóstoles, a la comunión fraternal, a participar juntos en las comidas (entre ellas la Cena del Señor), y a la oración. Un profundo temor reverente vino sobre todos ellos, y los apóstoles realizaban muchas señales milagrosas y maravillas. Todos los creyentes se reunían en un mismo lugar y compartían todo lo que tenían. Vendían sus propiedades y posesiones y compartían el dinero con aquellos en necesidad. Adoraban juntos en el templo cada día, se reunían en casas para la Cena del Señor y compartían sus comidas con gran gozo y generosidad, todo el tiempo alabando a Dios y disfrutando de la buena voluntad de toda la gente. Y cada día el Señor agregaba a esa comunidad cristiana los que iban siendo salvos.

Dios escogió a un nombre no preparado, pero que comprendió que si se apegaba al Padre iba a darle a la iglesia lo que ella necesitaba.

La iglesia actual busca lógica en todo lo que escucha por parte de Dios, porque no lo escuchan como ellos quieren o entienden. No estás aquí para escuchar lo que quieres, sino para lo que Dios necesita decirte para así transformarte.

Dios no levantó a hombres inteligentes como Lucas o Mateo, levantó a Pedro, alguien no estudiado, ni preparado. Dios escogió a un hombre vacío pero que fue lleno en el aposento alto. Así debe pasar contigo, puedes llegar vacío a la casa de Dios, pero no te puedes ir igual. Debes ir como fue Pedro, con una demanda de lo que iba a recibir a donde iba. Dios siempre te invita a un lugar, a un momento y a un espacio para llenarte.

No puedes ir a donde Dios te invita con la intención de ver qué pasa, sino con la demanda de que algo pase en ti.

A veces el sabio cuestiona todo lo que oye porque no lo oye como le gusta, en cambio que el ignorante escucha y cree porque no sabe nada.

Pedro no buscó lógica, él fue con demanda de recibir lo que ahí iba a pasar.

Dios siempre necesita a alguien que hable lo que su palabra dice, en esa oportunidad usó a Pedro. Hoy también está en la búsqueda de alguien.

El escoger en vez de obedecer a dañado a la iglesia y la manifestación del Padre en ellos. Escogen a donde van, que escuchan, que hacen pero no escuchen obedecer a Dios.

Es importante que donde está el Espíritu Santo haya libertad.

Es necesario que los oídos espirituales estén abiertos para escuchar al Espíritu Santo de Dios.

Los que creyeron lo que Pedro dijo fueron bautizados y fueron a la iglesia, como 3mil en total, dice la palabra, si sucedió una vez, ¿Por qué no ocurre ahora?

Las personas quieren decirle a todo el mundo como Dios lo está bendiciendo sin el discernimiento que otros están pendiente de escuchar para meterle el pie y hacer lo que él está haciendo, la maldad se ha multiplicado.

Hoy te enciendes o te mueres por completo. En ese momento Pedro se encendió y más nunca se apagó, al punto de encender a otros.

La iglesia de ahorita busca lo fácil, no quieren trabajar para que Dios se manifieste. En aquel momento esas personas no se quedaron en una palabra, tuvieron hambre y sed de Dios, no se quedaron con una confesión, fueron más allá para conocer al Padre. Para conocerlo debes permanecer en la doctrina de la palabra, si no permaneces en ella estás fuera del conocimiento, de la manifestación de Dios y hasta de tu salvación.

Si tú tienes comunión con la palabra y sabes lo que dice, lo que recibas por parte de Dios no te ofende ni te hace molestar, sabes que lo que está diciendo Dios por medio de un hombre es para tu transformación, lo reconoces, lo recibes y eres transformado.

La iglesia en ese momento comprendió que todos eran hermanos, que no importaba el estatus de cada uno porque todo lo tenían en común, y además sabían que a pesar de sus diferencias iban a ir al mismo lugar.

La iglesia estaba clara de los momentos que se estaba viviendo y que la única manera de soportar lo que pasaba era pegado de Jesús. La iglesia actual está ocupada en sus cosas, problemas y circunstancias olvidando lo que Jesús puede hacer en su vida.

Actualmente no hay la fraternidad que hace verse a todos como hermanos.

La iglesia en ese momento era diligente y constante en el estudio de la palabra y sus enseñanzas.

La iglesia necesita despertarse de adentro hacia afuera, ser revolucionado por el Espíritu Santo y el cuerpo de pasos a donde lo guíe el Espíritu. La importancia actual es para todo lo que necesita la carne, pero no para lo que necesita el Espíritu.

Si le dieras importancia al espíritu como lo haces para el cuerpo todo sería distinto.

Esta iglesia entendió la importancia de ellos para el mundo en ese momento y lo que ellos podrían hacer para que su entorno cambiara.

La iglesia moderna está desasociada y desligada de los frutos del Espíritu.

¿Cuál es la diferencia de aquella iglesia a esta?

Para está iglesia lo espiritual era su prioridad, porque comprendieron que lo espiritual transformaba lo natural.

Tan pronto vieron que su espíritu estaba vivo se le fue la indiferencia, la apatía, la enfermedad, la angustia. Entendieron que Dios le dio vida, y por lo tanto debían ser recíprocos a los que Dios hacia hecho.

1 Pedro 2:2

Como bebés recién nacidos, deseen con ganas la leche espiritual pura para que crezcan a una experiencia plena de la salvación. Pidan a gritos ese alimento nutritivo

Actualmente la iglesia no tiene el deseo de leer la palabra y de ser nutrido por la leche.

Tu puedes tomar leche natural y ser saludable externamente, pero si no le das leche al hombre espiritual, por dentro estás desnutrido y muerto por dentro.

Por dentro estás muerto por no leer las escrituras, orar, buscará a Dios, ni servirle.

Todo creyente que no se interese en la palabra de Dios tiene suficiente motivos de dudar que naciste nuevo.

Nacer de nuevo no es seguir viviendo la misma vida, cuando naces de nuevo en lo espiritual, tu vida debe ser distinta y debes ocuparte de ella. Hay que darle importancia a las 2.

Aquella iglesia se interesaba por los demás, no solo vivían para ellos. Digno ejemplo de Jesús.

Hay que volver a la vida de aquella primera iglesia, se necesita que Jesús se despierte dentro de ellos.

Ellos no dudaban que Dios existía, porque tenían una comunión con Él, leían su palabra, le buscaban, oraban, se congregaban. Y hoy se necesita de eso, porque los tiempos son cada vez más peligrosos.

Hechos 2:44-46

Todos los creyentes se reunían en un mismo lugar y compartían todo lo que tenían. Vendían sus propiedades y posesiones y compartían el dinero con aquellos en necesidad. Adoraban juntos en el templo cada día, se reunían en casas para la Cena del Señor y compartían sus comidas con gran gozo y generosidad,

Aquella iglesia no tenía el vocabulario de la iglesia actual. Todo lo tenían en común. No cerraba sus oídos ante la necesidad de sus hermanos, trabajaban y todo lo tenían en común. Había necesidad en la comunidad pero no había necesidad en la iglesia.

La iglesia actual debe ser la respuesta para un país, no una carga.

Ellos experimentaron la verdadera felicidad de ser hijo de Dios, porque todos se veían como hermanos y no como competencia. Se alegraban por su hermano cuando estaban bien no competían para ver quién era mejor, daba o hacía más para ser reconocido. Se ayudaban unos a otros, hacían bien y el testimonio de ellos hacia que otros se convirtieran.

Dios necesita a una iglesia que actúe en vez de hablar, que no prometa sino que cumpla.

Las personas de aquel momento eran transformados por el testimonio que la iglesia vivía en ese momento, no hablaron, actuaron.

Lo que ganas en tu trabajo te medio alcanza es porque trabajas para ti.

Mientras tu estés haciendo ningún mal podrá tocarte.

Hechos 4:32-37

Todos los creyentes estaban unidos de corazón y en espíritu. Consideraban que sus posesiones no eran propias, así que compartían todo lo que tenían. Los apóstoles daban testimonio con poder de la resurrección del Señor Jesús y la gran bendición de Dios estaba sobre todos ellos. No había necesitados entre ellos, porque los que tenían terrenos o casas los vendían y llevaban el dinero a los apóstoles para que ellos lo dieran a los que pasaban necesidad. Por ejemplo, había un tal José, a quien los apóstoles le pusieron el sobrenombre Bernabé (que significa «hijo de ánimo»). Él pertenecía a la tribu de Leví y era oriundo de la isla de Chipre. Vendió un campo que tenía y llevó el dinero a los apóstoles.

Hay algo que tenia la iglesia antigua que no tiene la actual, un mismo corazón y un mismo espíritu.

Llegó el momento de poner por obra lo que estás aprendiendo.

No vivas para ti, vive para los demás. Si Jesús vivió para los demás, ¿Por qué desmejorar lo que Él hizo? Es mejor dar que recibir, porque el que da es quien recibe.

La iglesia nunca se quedó sin nada, todo lo que le sobraba no lo dejaban ocioso, se lo daban a Dios porque ahí se multiplicaba. Cuando tu cumples con Dios el cumple contigo.

Esa iglesia no trabajaba bajo su necesidad, sino con el amor de Dios que ve más allá que lo natural.

La comunión y la unanimidad puede leerse durante todo el libre de Hechos. Y es lo que necesita la actual.

La pregunta es ¿Qué hizo la primera iglesia que esta no hace? ¿Qué y cómo vivían que hoy no sucede?

El amor de Dios que estaba en ellos los ponía a ayudarse los unos a los otros. En la actual, el amor, solo queda en palabras.

La doctrina no son palabra huecas y vacías, es la que transforma de adentro hacia afuera.

Hay que salir de la vida egoísta que la iglesia vive y empezar a hacer lo que los demás no han hecho.

Para trabajar así y lograr todo esto, la iglesia debe tener el mismo amor, espíritu y fe, porque sino nada sucederá.

Necesitas creer en el corazón, no en la mente, eso fue lo que hizo la iglesia primitiva.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Publicar un comentario