Romanos 10:8-9 RVR1960
[8] Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: [9] que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.
Lo que te hace libre es la revelación de la palabra.
Sí debes creer en tu corazón, y tú corazón está dañado ¿Cómo crees?
Creer, es someterse a la voluntad de Dios sin reserva.
¿Cuántas personas creen que son salvos y la verdad es que van caminando directo al infierno?
Muchas personas han confesado a Cristo, como dice la palabra, y salen de la iglesia y regresan a pecar, sin vivir para Dios y creen que no pierden la salvación. Creen que por confesar y ser bautizados, tienen la salvación ganada, pero sin testimonio. Ellos lo creen y la iglesia se lo confirma. Confiesan con su boca la salvación pero su vida y testimonio dice lo contrario.
El propósito de Dios no es tener una iglesia llena de gente, sino una iglesia con gente llena de Cristo. No sirve de nada tener un local lleno de gente sin Dios. Muchas personas que confiesan tienen un engaño en su corazón, porque piensan que con repetir el versículo bíblico son salvos y están llenos de una falsa esperanza. No tienen un convertimiento genuino en su vida y corazón, sino una confesión de boca.
Hay que vivir conforme a su palabra. Dios te resucita no solo para que seas salvo, sino para que seas instrumento de bendición para otros, para que ganen la salvación, por medio de tu testimonio y vida.
Lee estás palabras como si fuera la última oportunidad para salvar tu alma. Quien cree vive, no basta con decirlo de boca.
Existe una epidemia de confesión sin convertimiento.
No puedes engañar a nadie, diciendo que por confesar con su boca van al cielo, pero no sé congregan, no le sirven a Dios, no tienen testimonio. Y la culpable es la iglesia por darles esa falsa esperanza. Se les hace creer que están bien con Dios por confesar, pero siguen hundidos en el alcohol, en la droga, en el robo, en el pecado. Y Cuando se les quiere hablar la verdad, no aceptan la corrección porque se les dió una falsa esperanza de salvación con la confesión de boca. Una salvación llena de modernismo, sin santidad, sin consagración, sin vivir para Dios.
Mateo 3:1-12 RVR1960
[1] En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, [2] y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. [3] Pues este es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, Enderezad sus sendas. [4] Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas y miel silvestre. [5] Y salía a él Jerusalén, y toda Judea, y toda la provincia de alrededor del Jordán, [6] y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados. [7] Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? [8] Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, [9] y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. [10] Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego. [11] Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. [12] Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.
Sí Cristo está en ti, pero no te gobierna ¿La palabra miente?
Los que iban a Juan reconocían que estaban en pecado, se arrepentían e iban a bautizarse. ¿Qué crees que los motivo a ellos? Porque su espíritu comprendió y entendió que debían arrepentirse y convertirse, para ser nuevas criaturas.
Actualmente se soba tanto el pecado que las personas no se arrepienten y se convierten, la iglesia les dice “eso es progresivo” “eso es poco a poco”. Engáñandolos con cosas que no dice la palabra.
Se vive con una confesión y con una salvación que en realidad no se tiene, porque la santidad no convive con el pecado.
El mensaje de Juan hizo que muchos de levantarán y manifestarán lo malo que había dentro de ellos, pero el mismo mensajes hizo que muchos otros se arrepintieran y convirtieran.
Muchos piensan que con seguir su vida mundana con confesión, es suficiente.
El arrepentimiento produce frutos.
Mateo 3:1-8 RVR1960
[1] En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, [2] y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. [3] Pues este es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, Enderezad sus sendas. [4] Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas y miel silvestre. [5] Y salía a él Jerusalén, y toda Judea, y toda la provincia de alrededor del Jordán, [6] y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados. [7] Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? [8] Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento,
El arrepentimiento produce transformación.
Mateo 4:17 RVR1960
[17] Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.
Tiene que haber un cambio en el confiesa. Convertirse no es buscar beneficios.
La confesión genuina de los que confesaban, estaba llena de frutos de arrepentimiento, con un corazón dispuesto a cambiar.
La confesión de boca trae seguridad temporal, la confesión de boca y convertimiento da seguridad de vida eterna.
Mateo 7:21 RVR1960
[21] No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
Dios ofrece una transformación completa, no te conformes solo con una confesión. Dios no está interesado en tu cuerpo, está interesado en tu alma.
Dios no ha engañado nunca a su pueblo. Se puede ver en la palabra la cantidad de personas arrepentidas y convertidas, con una vida totalmente distinta, sin ser reconocidos por los que le rodean.
La iglesia moderna a perdido la identidad y el rostro del Padre.
No negocies tu salvación con nadie, la palabra te dice que la guardes con temor y temblor. El testimonio del convertido no es solo que deje de emborracharse, sino en tener una vida completamente distinta, demostrando un nuevo nacimiento.
Predica más tu testimonio que tus palabras. Porque puedes predicar mucho, pero sino vives lo que predicas dañas a los que te rodean.
Juan 3:3 RVR1960
[3] Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.
La palabra lo dice claramente, hay que nacer de nuevo. El ser humano tiene dos nacimientos, el biológico y espiritual. El arrepentimiento verdadero lleva a leer la palabra de Dios, a buscar y relacionarse con Él.
El alma regenerada tiene hambre de Dios. La que no, tiene otras cosas que hacer como prioridad. Sí se le obliga a alguien hacer algo por Dios, como leer la biblia o congregarse, es momento de cuestionar si de verdad hay un nuevo nacimiento en la persona.
Los hijos de Dios aman la voz de su papá.
Los verdaderos convertidos no oran porque obligación o una necesidad, oran porque no pueden evitarlo, es como el oxígeno para respirar.
Lo natural no te lleva al cielo, lo espiritual si.
Los genuinamente salvos no pueden ver como los demás se van al infierno y no hacer nada.
Hay que volverse a Dios.
Todos deben tener el hambre de salvarse y de cuidar esa salvación con temor y temblor.
Tu hablas la verdad de Dios y él Espiritu Santo te respalda.
¿Reconoces en tu alguna de estas características? ¿Estás viviendo para Dios?
