No necesitas un cargo o un ministerio para salir a hacer discípulos, necesitas es el amor de Dios para servirle.
Tu no harás cambiar ni someterás a Dios a lo que tú quieres sino le obedeces.
No puedes decir que te vas al cielo sin hacer nada para Dios.
Mateo 28:18-20 NTV
[18] Jesús se acercó y dijo a sus discípulos: «Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. [19] Por lo tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. [20] Enseñen a los nuevos discípulos a obedecer todos los mandatos que les he dado. Y tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos».
Dios dijo un mandato, vayan y hagan discípulos, si tú lo haces, la promesa es que estará contigo hasta el fin de los tiempos.
Juan 20:21-22 NTV
[21] Una vez más les dijo: «La paz sea con ustedes. Como el Padre me envió a mí, así yo los envío a ustedes». [22] Entonces sopló sobre ellos y les dijo: «Reciban al Espíritu Santo.
Sí Dios envío a Jesús, Jesús te envía a ti. Él dió ejemplo, fue un diseño, ese diseño está escrito. El Padre le envió y él te envía.
No envía el hombre, envía es Jesús.
Jesús sabía que no podían salir sin la capacitación del Espíritu Santo. Jesús sopló el poder del Espíritu Santo.
Jesús repitió el diseño de su papá. Lo que da vida es el espíritu y es quién capacita al discípulo para hacer lo que debe.
Debes hacer discípulos para Jesús, no para ti, que caminen, hablé y vivan como él, no como tú.
La gran comisión de ir a todo el mundo y predicar el evangelio, está guiado por el bautizo y la enseñanza.
Jesús es la persona que necesita tu vida, sin él nada. Hay que regresar al diseño que Dios estableció y que él hombre ha cambiado durante los años.
El título terrenal no te da el poder del cielo.
La iglesia es inefectiva porque sale sin el poder del cielo a las calles. Es tiempo de sembrar a Jesús pero con el poder del Espíritu Santo, no con él conocimiento de la tierra. Cuando el conocimiento humano nos invade no hay cambios, solo motivación.
Dios te salvó para que fueras de bendición para otros.
Necesitas poder para tener efectividad, para levantar paralíticos, dar vista a los ciegos, sanar a los enfermos, dar vida a los muertos.
No sirve de nada que las personas lloren y se emocionen y luego vuelvan a lo mismo, Dios no quiere hacerlos llorar, sino hacerlos cambiar.
Se necesita poder para predicar a las personas y que se conviertan.
Se necesita poder para establecer su iglesia, localmente y a lo largo y ancho del mundo.
