No son los años que tengas en un templo lo que te garantiza salvación, ni tampoco la confesión. Por mucho tiempo se ha engañado, pero las escrituras habla claramente.
Se cree que una persona que confesó, pero sigue hundido en el pecado va al cielo, sirve, adora, va a la iglesia, pero quién le a dado la salvación y ha aprobado eso ha sido la iglesia, no Dios.
La iglesia moderna cree que sin santidad se va al cielo, y la palabra claramente dice que sin santidad nadie verá a Dios.
Todo esto es una mentira del diablo, porque no está aprobado por las escrituras, solo por la iglesia.
Cuando se busca reconocimiento de los hombres te conviertes a ellos y pierdes la identidad de Dios.
Sí la palabra no te corrige a ti, no corrige a quien se la compartas.
No hay revelación sino hay relación con el Espíritu Santo.
El mal árbol no puede dar buenos frutos. El árbol que da malos frutos es cortado. Si alguien te da una palabra debes discernir si esa persona tiene buenos frutos, sino es así, no los escuches, y si le escuchas y le crees estás peor que ellos.
Mateo 7:15-20 NTV
[15] »Ten cuidado de los falsos profetas que vienen disfrazados de ovejas inofensivas pero en realidad son lobos feroces. [16] Puedes identificarlos por su fruto, es decir, por la manera en que se comportan. ¿Acaso puedes recoger uvas de los espinos o higos de los cardos? [17] Un buen árbol produce frutos buenos y un árbol malo produce frutos malos. [18] Un buen árbol no puede producir frutos malos y un árbol malo no puede producir frutos buenos. [19] Por lo tanto, todo árbol que no produce frutos buenos se corta y se arroja al fuego. [20] Así es, de la misma manera que puedes identificar un árbol por su fruto, puedes identificar a la gente por sus acciones.
La palabra es clara y no necesita interpretación. La persona no sé conoce por sus decisiones, ni por ir todos los domingos a la iglesia, ni por bautizarse, se conoce por los frutos que da. Los frutos que des deben ser de Jesús, no de la denominación que estés. Jesús no ve la cantidad de personas o el tamaño de los templos, sino el fruto de arrepentimiento en sus corazones.
Mateo 7:21-23 NTV
[21] »No todo el que me llama: “¡Señor, Señor!” entrará en el reino del cielo. Solo entrarán aquellos que verdaderamente hacen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. [22] El día del juicio, muchos me dirán: “¡Señor, Señor! Profetizamos en tu nombre, expulsamos demonios en tu nombre e hicimos muchos milagros en tu nombre”. [23] Pero yo les responderé: “Nunca los conocí. Aléjense de mí, ustedes, que violan las leyes de Dios”.
No sé puede decir a nadie que por haber nacido en el evangelio o haber confesado a Cristo será salvo. Ni que ore todos los días, es quien vive la palabra de Dios, así muchos lo vean como religiosidad o algo anticuado.
No es llamarlo papá, es tener una relación con él, puedes hacer obras y Dios puede usarte por amor a los demás, pero eso no te garantiza que vayas al cielo.
Lo que puedas hacer para Dios no te da la garantía de salvación.
El problema de las personas que confian en los dones, no es que no sean salvos, la verdad es que nunca lo fueron. Muchos con dones piensan que no es necesario santificarse y consagrarse porque Dios los usa. Solo tuvieron experiencias religiosas no relación y transformación con Cristo.
Conocieron de Jesús pero nunca a Jesús. La salvación no es por lo que hagas, sino por lo que vivas.
La verdadera santidad produce salvación y la verdadera salvación, santidad. El único que puede redergüirte de pecado es el Espíritu Santo, ningún hombre, por consejo que te dé, puede hacerlo.
Cuando Dios regenera un corazón, ese corazón ama lo que Dios ama y odia lo que Dios odia. Y la dirección de la vida cambia del pecado a la santidad.
No hay texto bíblico que diga que eres salvo viviendo como quieres.
No te conformes con un evangelio sin poder.
Todos en su corazón saben si están bien o mal.
Las excusas te están sacando de la salvación. Vives para la excusas pero no para quién te las debió arrancar hace años.
Los fariseos oraban, iban al templo y ayunaban, pero eran fariseos ¿Qué te diferencia de ellos? Solo tenían una disciplina cristiana, conocían la ley y querían cumplirla, pero nunca pudieron porque su condición de vida no cumplía con Dios.
La de verdadera fe te lleva a la rendición total de tu vida a Dios.
Santiago 2:17 NTV
[17] Como pueden ver, la fe por sí sola no es suficiente. A menos que produzca buenas acciones, está muerta y es inútil.
Dios no pide obras externas, sin primero tener obras internas. Son obras de salvación para ti. Que prueben que eres salvo.
Dios no está interesado en lo que sientes sino en lo que vives constantemente.
Tu corazón es la evidencia si naciste de nuevo o no, porque un corazón entregado a Cristo produce transformación.
Al llegar a Cristo empieza en la persona un proceso de transformación inmediato. La regeneración es instantánea y la santificación progresiva.
Sí sientes placer cuando pecas, aún no has nacido de nuevo.
Una persona verdaderamente que conoce a Dios vive con una vida arrepentida, no justificando su pecado, vive buscando agradar a su Padre, no a su carne.
Las excusas para no vivir como Dios te pide te están llevando al infierno, y excusas es lo que más se tiene.
