El mandato más difícil del evangelio

 

El evangelio no se ha terminado ni está obsoleto. Se ha modernizado tanto que ya no se sabe quién es evangélico o quién no.

El evangelio se presenta hoy día de manera fácil.

No puedes vivir el evangelio de Jesús como quieres, es como Dios manda.

La palabra dice “Toma tu cruz y sígueme” pero hasta ahora ¿has entendido que significa esto?

El cristianismo para muchos es un camino de dolor y consuelo. Pero cuando Jesús llamó a los discípulos no les prometió riquezas y comodidades. Jesús no vino a acomodarnos sino a transformarnos.

El evangelio se ha distorsionado porque se vive la palabra como se entiende en el intelecto, pero sin revelación.

La cruz representa humillación, sufrimiento y muerte.

Aceptar la cruz en aquellos momentos era la perdida completa de tu vida. Jesús tuvo determinación de cómo iba a salvar tu vida, para ser ejemplo a seguir y que vivieras igual.

Hoy tu sufrimiento es por dinero y comodidad.

Seguirlo a él era una entrega total. Debes cambiar tu forma de buscar a Dios. Porque nadie está viviendo el evangelio verdadero.

Es una rendición absoluta al padre y dejar de vivir tu vida y vivir la de él, es perder el control absoluto de lo que tú quieres, es una entrega. Actualmente tienes el control absoluto de tu vida, y vives para Dios solo cuando tienes tiempo.

No es una decisión simbólica y algo que vives esporádicamente, es algo del día a día. Es vivir comprometidamente con Dios. Si tú vives rendido y comprometido, obedecerle no es difícil para tu vida.

¿por qué Jesús usó la cruz como el camino del verdadero creyente? Porque es entregar tu vida por la vida de Dios y obedecerle.

Es una cruz diaria, de todos los días. No a veces o algunos días. Es siempre.

Lucas 9:23 NTV

[23] Entonces dijo a la multitud: «Si alguno de ustedes quiere ser mi seguidor, tiene que abandonar su propia manera de vivir, tomar su cruz cada día y seguirme.

Debes cambiar tu manera de vivir. Sí recibir a Jesús en tu vida no te ha cambiado y transformado lo único que hiciste fue cambiar de lugar físico no has nacido de nuevo.

Seguir a Cristo no solo es creer en él y conocer su palabra, es doblegar tu vida entera a su voluntad. Cristo se va a llevar a los discípulos que se parezcan a él, no a los evangélicos.

Sí morir a ti mismo y renunciar a toda tu voluntad no es lo que vives, en un mundo donde todos buscan comodidades y éxito, te parece al mundo, no a Cristo. A los discípulos lo siguen las bendiciones, sino llegan a ti es porque no te pareces a Cristo sino al mundo. Jesús comprendió esto y todo le siguió.

La cruz representa sacrificio, obediencia y humillación absoluta a su voluntad.

Jesús dejó muy claro que vivir un amor dividido no funciona para seguirle.

Mateo 10:37-38 NTV

Si amas a tu padre o a tu madre más que a mí, no eres digno de ser mío; si amas a tu hijo o a tu hija más que a mí, no eres digno de ser mío. Si te niegas a tomar tu cruz y a seguirme, no eres digno de ser mío.

No es que los abandones, es que Cristo esté por encima de todos, es dejar toda esa relación almática con tus familiares, es comprender que por encima de la relación que tengas con ellos debes priorizar a Dios en todas tus decisiones. Tomar tu cruz es renunciar a tu voluntad para hacer la de Dios.

Seguir a Cristo muchas veces también es rechazar oportunidades o desaprobar lo que el mundo aprueba.

Siguiendo a Jesús puedes relacionarte con el mundo sin contaminante, sino siendo luz e instrumento de Dios para ellos.

Mateo 16:25 NTV

Si tratas de aferrarte a la vida, la perderás, pero si entregas tu vida por mi causa, la salvarás.

Buscas entender la palabra y a Dios, pero no para obedecer sino para revelarte. Tomar la cruz es exactamente esto, confiar incluso cuando no entendemos su voluntad.

No es perderlo todo, es estar dispuesto a entregarlo todo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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