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Mi ciudadanía

Como existe una ciudadanía, una ley y una constitución terrenal, existe la celestial que también hay que cumplir. Sin embargo, cuando obtienes la celestial debes soltar la terrenal. Para heredar del cielo debes ser un ciudadano del cielo, sino no puedes heredar.

 

Filipenses 3:20-21

 

Pablo no se cansó de repetir muchas veces al pueblo de Dios que ellos eran peregrinos y extranjeros en la tierra y debían vivir como tal.

 

Filipenses 3:17-18

 

¿Por qué le haces caso a cualquier persona sin frutos que te dice que tiene una palabra de Dios para ti? Nadie puede hablar de parte de Dios con una visión distinta a la de Él.

 

Hay manifestaciones de muchos llamados cristianos que te dicen que están viviendo fuera de la ciudadanía del cielo, y tú debes tener discernimiento para saber si verdaderamente habla de parte de Dios o no.

 

Tienes que salir dirigido por el Padre del cielo.

 

¿Qué dice que no vives cómo ciudadano del cielo? Tu irresponsabilidad, tu impuntualidad, tu mal trabajo o servicio hacia Dios.

 

Muchos viven fuera del diseño de Dios y su ciudadanía, como si nunca se hubiesen encontrado con el Espíritu Santo de Dios y conocido al Padre del cielo.

 

Tienes un pasaporte que ninguna ciudadanía o nación terrenal te puede dar, solo la del cielo y viene con beneficios que solo ella te puede dar.

 

Eres del cielo, porque de ahí viniste.

 

Es triste pertenecer al cielo y vivir como cualquier ciudadano terrenal. Dices que eres cristiano y eres mentiroso, mala paga, impuntual, borracho.

 

Te irás a dónde perteneces cuando venga el presidente de tu ciudadanía y el gobernador, y Él solo vendrá por los que se parecen a él.

 

No tienes que ligarte con ningún venezolano y sus leyes porque no son para ti. Tu eres el enlace de Dios para que otros conozcan al salvador, no tienes que vivir como venezolano sino como ciudadano celestial.

 

Ciudadanía significa a un habitante de una ciudad con respecto a otro de la misma ciudad.

 

El derecho de ser recibido como ciudadano está en el cielo, porque perteneces allá. Por eso debes poner la mira al cielo, no en la tierra. El alma está más dónde se ama.

 

Dios es quien decide cuánto tiempo debes estar en la tierra y cuándo te toca irte a tu verdadera lugar.

 

El vocabulario de la tierra le pertenece a la tierra, no a Dios.

 

Quien vive como la tierra se quedará y quién vive como el cielo es quien se irá. Hay que estar preparado como si el Señor viniera hoy mismo.

 

¿Hacia dónde ves más tu? Mirar hacia abajo es estar pendiente de lo que necesitas y te hace falta. Si eres del cielo hacia arriba debes mirar.

 

El propósito de que Jesús venga es llevarte a tu ciudadanía verdadera.

 

Adán sin gobierno no pudo gobernar, igualmente pasa contigo, por eso debes usar estrategias de la tierra para obtener las cosas. Si haces negocio con la tierra te quedarás. Si vives cómo tú ciudadanía todo lo tendrás.

 

Todo embajador tiene todo lo que necesita porque el país al que pertenece se lo da.

 

Es hora de cambiar el lenguaje de la tierra por el del cielo.

 

Si vives cómo ciudadano de la tierra el presidente del cielo no te podrá llevar con Él. Solo se llevará a quienes tengan su pasaporte en regla al cielo.

 

Sin pasaporte no podrás irte, porque la embajada te lo va a solicitar.

 

En el cielo no va a entrar ninguna desordenado, por eso necesitas orden, para que te puedas ir cuando el Señor venga a buscar a sus ciudadanos.

 

Efesios 2:19

 

Advenedizo, natural de una persona que está en un sitio distinto al que se encuentra o reside. Por ejemplo, tu resides en Venezuela y habitas ahí, cumpliendo sus leyes y constitución, pero no eres de ahí, perteneces al cielo.

 

Extranjero, es una persona que se haya en un territorio extraño al de él y se encuentra lejos del que pertenece.

 

La mujer de Lot nunca entendió a dónde pertenecía, por eso se perdió.

 

Tu no puedes hacer alianza con esta nación y cambiar tu eternidad y salvación por lo que la tierra te pueda dar, por más bueno que parezca.

 

Tu como embajador tienes autoridad para pedir lo que necesites, si sucede con los embajadores terrenales ¿cuánto más no sucederá con los ciudadanos del cielo?

 

Provoca las bendiciones del cielo para tu vida.

 

Vive como ciudadano del cielo, cumpliendo tus deberes y podrás reclamar todos los derechos que te pertenecen.

 

Si la realeza de la tierra goza de beneficios de la tierra y no les falta nada ¿Cuánto no más con los ciudadanos del cielo?

 

No cambies lo eterno por lo que ofrece el mundo.

 

Necesitas identidad para no sujetarte a lo que la tierra hace que va en contra de las leyes de Dios.

 

No vivas de un Dios de boca y que en tu vida no está nunca.

 

Escrito está que eres del cielo.

 

Dios viene a buscar a sus ciudadanos.

 

Si quieres vivir como ciudadano de la tierra vive, si quieres vivir como extranjero hazlo desde ya.

 

No te enredes con la ciudadanía de la tierra, mintiendo, robando, desordenado, porque tu pasaporte se anulará.

 

Que el Señor te revele lo que hay en el cielo, para que así, de una vez por todas, decidas vivir como ciudadano celestial y puedas recibir lo que te pertenece.

 

Todo el que le da la espalda a Dios rompe el puente de comunicación con el cielo.

 

Al cielo no se van a ir los inconversos, o los evangélicos de nombre, se va a ir el que viva como verdadero ciudadano. El Rey viene a buscar a sus ciudadanos.

 

Peregrino es una persona que vive de paso, como debes vivir tú en al tierra. No vivas como cualquier venezolano perdido en la inmundicia, vive como un verdadero hijo de Dios. Debes vivir todos los días como que el dueño de tu verdadera nacionalidad viene por ti hoy.

 

El que viva como ciudadano del cielo no podrá ser tocado por el diablo porque es ilegal, pero para disfrutar de ese derecho debes tener identidad, reconocer que perteneces al cielo y vivir como tal.

 

Tu ciudadanía no es la venezolana. Dios no hizo tu cuerpo para vivir en la tierra. Como los astronautas necesitan un traje especial para salir de la tierra, tú necesitas el traje especial del cielo, blanco y limpio para poder descender.

 

Eres un ciudadano celestial y extranjero.

 

Vivir como ciudadano del cielo te mantiene limpio y puro.

 

Para los ciudadanos del cielo hay un cerco de fuego en su casa, en su familia, en su matrimonio, en su negocio, en su vida, que nada ni nadie los podrá tocar.

 

El mismo que protegió a Jesús y a todos los hombres de la biblia, que eran ciudadanos del cielo, te cuidará a ti.

 

Solamente para los ciudadanos del cielo vienen las promesas que el padre tiene para sus vidas.

 

Debes vivir como tal, no relacionarte con ningún mundano, quien te lleve a pecar, suéltalo, la salvación es voluntaria e individual y la ciudadanía es solo para quien lo desee.

 

Tu no eres de este mundo.

 

Deja quieto a quien quiera vivir como el diablo y que no quiera cuidar su salvación, Dios no está preocupado por aquel que quiere perderse, la salvación es individual, cuida tu pasaporte, porque aquel que no quiere salvarse va a querer que tú pierdas tu ciudadanía para que te vayas al infierno con ellos.

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