
Dios no puede hacer lo que tú no crees que puede hacer.
Los avances médicos empezaron a describir síntomas y malestares que incomodan. Que la persona siente desde bastante tiempo pero no le presta atención. El médicos del cielo tiene la respuesta a todo tu malestar y es el que puede curar lo que ningún médico de la tierra puede.
No puedes meter la fe en algo que no sabes que tienes.
No puedes actuar en una fe que desconoces.
Dios puede hacerte un milagro para que creas en él, pero que garantía hay de que después del milagro vas a ir a la iglesia. El evangelio no es eso, es compromiso y permanencia.
El problema no es solo tener a Dios, es también tener su gobernabilidad en tu vida.
Mucho puedo de Dios tienen vendas en sus ojos por ataques espirituales.
Debes identificar realmente qué te está afectando. Debes entender que él sabe lo que estás viviendo.
El cuerpo tiene miles de maneras de decir que no aguanta más. El permite circunstancias para que él pueda intervenir en ti.
La fatiga física es un síntoma. Que crees que se quitará con vitaminas. Pero realmente el ataque es espiritual.
Si tú cuerpo está débil, esa debilidad permite que entren cosas en tu mente, en tu alma. El problema del ser humano es la mente. El cuerpo se sobreusa y trata de resolver las cosas mentales. Eso permite que las cosas penetren al alma directamente.
Un buen ejemplo están en las escrituras con Elías. El evangelio no solo es vivirlo es algo más profundo. La iglesia está siendo atacada y no está haciendo nada para cuidarse, está viviendo de manera carnal. Dios necesita que vivas en el espíritu para que puedas resistir el ataque que vendrá.
El diablo tiene sus instrumentos en todos lados.
¿Cuántas personas que Dios quiere usar, están fuera del sitio?
La información externa cautiva a los hijos de Dios para alejarlo de él, pero Dios llega primero. En medio del problema con la noticia que recibiste tu lugar es Dios. ¿Te dicen que vas a morir? Corre a sus pies.
Dios permite circunstancias para atraerte a él, y tú estando en él, tienes la promesa y certeza que nadie te tocará.
El cuerpo que Dios quiere usar es el cuerpo que el diablo quiere aniquilar. Sí eres el blanco de Dios, también eres el blanco de Satanás.
1 Reyes 19:1-5 NVI
[1] Acab contó a Jezabel todo lo que Elías había hecho y cómo había matado a todos los profetas a filo de espada. [2] Entonces Jezabel envió un mensajero a Elías para decirle: «¡Que los dioses me castiguen sin piedad si mañana a esta hora no te he quitado la vida como tú se la quitaste a ellos!». [3] Elías se asustó y huyó para ponerse a salvo. Cuando llegó a Berseba de Judá, dejó allí a su criado [4] y caminó todo un día por el desierto. Llegó adonde había un arbusto de retama y se sentó a su sombra con ganas de morirse. «¡Estoy harto, Señor! —protestó—. Quítame la vida, pues no soy mejor que mis antepasados». [5] Luego se acostó debajo del arbusto y se quedó dormido. De repente, un ángel lo tocó y le dijo: «Levántate y come».
El diablo está consiguiendo propósito porque la misma iglesia está cediendo a sus ataques.
Atacó a Adán y a Eva con palabra. A Jesús lo atacó con palabra, a ti también te atacará con palabras.
A ti se te olvida que eres a quién Dios quiere usar para su gloria y alabanza, por eso vienen los ataques.
Sí neutralizan al instrumento, neutralizan a Dios por medio de él.
Jamás estarás seguro fuera de Dios.
El poder de las palabras cautivan. Por eso debes saber a quién escuchas y qué escuchas.
Elías no es que no estaba en Cristo, no era que no creía en Dios, es que la palabra que le dijeron lo cautivó a tal punto, que lo cegó. No permitas dejar de confiar en Dios y echarte a morir.
Comúnmente el ataque puede pasar momentos antes de ser ascendido o después de una gran victoria. Debes cuidarte. Las victorias vienen de parte de Dios, los ataques del diablo. Sí mantienes a Dios gobernando tu vida mantienes la victoria que Él te dió.
Al Dios darte una victoria, debes buscarle más, consagrarte más, orar más, porque el diablo solo estará esperando un descuido para atacarte. Si bajas la guardia el ataque puede tocarte a ti y a tu familia.
Mientras más te agotes en buscar respuesta en tu mente o por tus propios medios, más neutralizas a Dios.
La fatiga del cuerpo agota la mente.
Vives para el cuerpo, no para su gloria su alabanza y para el servicio a otros.
La fatiga de ataque te hace sentir como fracasado. Te enfocaste en lo que necesitas y no en lo que ya tienes. Puede que encuentres la manera de obtener dinero por tus propios medios y puede que lo logres, pero al conseguir todo bajo tu capacidad y lejos de Dios te hará ser igualmente un fracasado.
