Sin adoración no hay lluvia

Hemos aprendido a producir lluvia, por eso es que en cada circunstancia que venga va a encontrar una alabanza y una adoración en nuestra boca. Cuando el diablo llegue va a huir porque la alabanza que sale de nuestra boca va a atormentarlo y tendrá que irse.

Una de las mayores enseñanzas y lección de Dios sobre la adoración se encuentra en uno de los últimos libros del nuevo testamento, escondida ahí. Y dice que Dios necesita a adoradores en espíritu y verdad, que lo conozcan y estén conectados con él en todo momento.

Esto va a cambiar tu vida y la forma de acercarte a Dios por medio de la alabanza y la adoración. Dios espera que seamos correspondientes a él.

Zacarías 14:16-17
16 Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos.17 Y acontecerá que los de las familias de la tierra que no subieren a Jerusalén para adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia.

Lo que Dios dice se verá visible.

Si Dios dice que hay que hacer algo puntual, así hay que hacerlo, no inventarlo, sino hacerlo tal cual él lo pide.

Dios está llamando a la familia para que adoren, por lo tanto deben alinearse a la voluntad de Dios. Sin adoración no hay lluvia.

La adoración tiene más poder que la oración y la guerra espiritual, pero adoración con revelación. Puedes saber mucho, pero no es lo que sepas sino lo que conoces, la conexión del Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Hay que comenzar a vivirlo antes que decirlo.

¿Hay prueba y luchas? Tienes la herramienta para disiparlas. Ya las tienes, aplícalas.

La lluvia siempre se ha representado como el Espíritu Santo. Cuando alabas el Espíritu Santo se manifiesta, ella representa la lluvia en nuestra vida.

El que cree en él, desde su interior correrán ríos de agua viva. Comienza a nadar, que en medio de los ríos de agua viva del Espíritu Santo no hay nada que pueda tocarte.

La atmósfera cambia con la adoración. ¿hay un ambiente satánico? Adora y produce la lluvia. Cuando llueve desciende quien venció al diablo en todas sus manifestaciones y a todas la cosas de esta tierra, a ese es el que tienes que adorar. ¿las cosas se pusieron fuerte y difícil? Levanta tus manos y alaba. En la presencia del Espíritu Santo hay respuesta para todo.

Llegó el día que Dios preparó para ti. Dios viene.

La adoración tiene poder sobre todo.

La adoración es como una nube que se forma en la atmósfera. Es momento no de huir de la lluvia, ahora corre para ser mojado por esa lluvia, cambia la nube negra por la del Espíritu Santo.

Cuando veas las nubes y las veas negras es momento de decir “Señor yo transformó esa nube negra en la del Espíritu Santo”.

A partir de hoy estás llamado a ser un hacedor de lluvia.

¿se levantó algo o alguien? Recuerda que eres un hacedor de lluvia sin importar donde estés. Si crees lo que Dios te está diciendo, nada te va a desenfocar ni a sacar las palabras que el diablo quiere.

Nuestras iglesias necesitan lluvia, nuestra familia necesita lluvia, nuestras ciudades necesitan lluvia, nuestro país y comunidades necesitan lluvia. Cuando se empiece a alabar se va a producir un cambio en la atmósfera y en el ambiente. Cambia la atmósfera satánica en el Reino de Dios, produce la lluvia y todo lo malo va a correr porque algo comienza a pasar.

Empieza a ser esa persona que convierte una atmósfera satánica en una embajada del cielo.

Pon la alabanza y adoración en tu boca.

Cuando los servicios de alabanza y adoración son fríos y secos, haz silencio. Si no está pasando nada en el pueblo, algo está pasando en la adoración que está en el púlpito, es su trabajo producir algo y hacer que caiga la lluvia.

Llegó el tiempo de un sacrificio de alabanza. Métete en el río de Dios y produce una lluvia con tu alabanza. Levanta el nombre de Dios, comienza a engrandecerle y a adorarle.

No busques encajar, busca adorar.

Hay una herramienta que debes usar a partir de ahora.

Que el diablo no consiga propósito contigo y tú familia, produce la lluvia con tu alabanza.

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