Prosperidad de Dios

 

El milagro no depende de ti, sino de él. Dios solo necesita una circunstancia, así que calificas para el milagro.

 

Que tus hechos hacia a Dios hablen por su solos. Pero es necesario fe, no tú fe, sino la de Dios en ti, ella transformará la circunstancias.

 

¿Por qué las personas de la biblia eran millonarios? Porque tenían fe en el Dios que tenían y añadido a eso sembraban sin pensar.

 

En la bendición y la promesa de Abraham entras tu y tu familia. Y te preguntarás ¿Qué vio Dios en mi? Pero no necesitas respuesta, solo obedecer y estar en el lugar correcto en dónde va a descender la bendición.

 

En medio de la congregación de Dios hay una bendición, hay ángeles a favor de esa persona para cuidar y bendecir su vida.

 

Dios prometió 3 cosas, una de ellas es bendiciones, no lo prometió un hombre sino Dios. Otra es prosperidad.

 

Tu no te morirás hasta que veas las promesas de Dios en tu vida, viviéndola, disfrutándola y dejándola a tu generación.

 

Esa prosperidad es contínua mientras se mantengan dos cosas, la fe y las ofrendas. Solo debes creer para ver todas las promesas en tu vida.

 

La senda de la prosperidad es la senda del discípulo y tiene precio. Desinterés, servicio, sacrificio y ofrenda. Tu cumples con adiós y el cumple con usted.

 

El plan de prosperidad incluye el diezmo.

 

Malaquías 3:8-10 RVR1960

[8] ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. [9] Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. [10] Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.

 

Necesitas fe porque sin ella no podrás creer lo que Dios dice, el razonamiento hará que dudes. Debes diezmar, no pensar “No me puedo quedar sin dinero, qué comeré y qué vestiré”. Pero debes pensar que lo que tienes viene de Dios y primero es para él.

Dios te hizo heredero y coheredero, y todo es legal porque tiene la sangre de Jesús su muerte te dejó la herencia.

 

Otra es la ley de la reciprocidad divina, Porque Dios no se queda con lo que tú le das a otros, porque cuando le das a alguien le estás dando a Dios.

 

Lucas 6:38 NTV

[38] Den, y recibirán. Lo que den a otros les será devuelto por completo: apretado, sacudido para que haya lugar para más, desbordante y derramado sobre el regazo. La cantidad que den determinará la cantidad que recibirán a cambio».

 

Sí das lo que te sobra a otros eso es lo que recibirás.

Los discípulos dieron y se les multiplicó todo después de dar.

Abre espacio para lo que Dios te va a dar, de lo que das te será multiplicado, por eso debes abrir espacio dando lo que tienes para recibir.

Se acaba la estreches cuando empiezas a dar, recibes lo que das. En el antiguo testamento no había gente pobre, porque todos daban a otros y tenían en común.

Debes tener fe. No ames al dinero porque ese es el mal de todo ser humano.

Lo que tendrás no será porque robes sino porque Dios y tú serán uno, y lo que recibas darás para que se te multiplique.

La prosperidad de Dios comienza con una inversión. Y no es de Dios hacia ti sino de ti hacia a Dios.

Cuando la palabra dice “dad” también dice “se os dará”. Debes creerla, aplicarla para que Dios mismo se encargue de darte.

Tu cumples con esto y lo que venga al país o al mundo no te tocará.

Solo dando, nos colocamos en posición de esperar. No te permitas abrir la boca en da espera, así te despidan del trabajo tienes todo garantizado, porque la bendición no vendrá de tu empleo sino de Dios.

Te toca, dar y esperar para luego cosechar.

Tu trabajo e ahora en adelante será la siembra. Siempre hay una oportunidad para sembrar. No empieces a malhablar ni a quejarte de quién llegó para darle, velo como oportunidad para sembrar y recibir.

El dar es el momento de la bendición para ti.

No puedes querer todo para ti, ni dar por dar o por la mitad, da lo mejor. Dios no ve a quien le das, sino ve tu corazón al momento de dar. Porque él ve tu corazón.

Cuando das con el corazón correcto, la cosecha es segura.

Él tiene diferentes maneras para entregar tu cosecha. Tu ocúpate en sembrar y él usará diversas maneras para que la cosecha regrese a ti.

¿Estás preparado para recoger la cosecha?

Un milagro se aproxima. Solo debes creer.

La prosperidad no es un fin en sí mismo, sino el resultado de una vida dedicada a servirle a Dios.

Dios cumple lo que dice y promete.

Dios quiere todo de ti, tu tiempo, tu amor, tu entrega, tu servicio.

 

3 Juan 1:2 RVR1960

[2] Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.

 

La prosperidad divina es un crecimiento continuo y nunca acaba, no solo en lo monetario, sino en salud, en crecimiento espiritual y en vida.

En los hijos de Dios va a haber, abundancia, prosperidad, salud y bendición.

Vivirás prospero, sano y pleno.

 

Salmos 35:27 NTV

[27] Pero dales mucha alegría a los que vinieron a defenderme; que todo el tiempo digan: «¡Grande es el Señor, quien se deleita en bendecir a su siervo con paz!».

 

Dios se deleita en la prosperidad de sus hijos.

 

 

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